No preciso el mar para saberme náufrago, o un bastón blanco para estar ciego.
Tampoco necesito la oscuridad ni el frío para temblar de miedo.
Una bolsa de nylon envuelve mi cara y una pasa de uva tengo por alma.
Las horas y los días se suceden y no me entero.
¿Soledad? ¿Melancolía? ¿Pena? No. Desilusión.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario